Manifiesto 8 de marzo | Mujeres que defienden la vida

8 de marzo de 2026.

Cada 8 de marzo nos invita a traer al presente las luchas históricas de mujeres que han sido atravesadas por la explotación, la desigualdad y por violencias estructurales: trabajadoras empobrecidas, racializadas, precarizadas y muchas veces migrantes, agotadas por jornadas interminables de trabajo mal remunerado y trabajo de cuidados sin paga.
Pero esta también es la historia de mujeres que se han organizado para resistir y transformar esas condiciones. Mujeres que, frente a la explotación y la injusticia, han construido redes de solidaridad, movimientos sociales y luchas colectivas para defender su dignidad y sus derechos.

Esa memoria sigue presente en una historia marcada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, sistemas que han organizado el trabajo y la vida a partir del despojo: el saqueo de bienes naturales, de cuerpos y de recursos, y la precarización de la existencia.

Hoy también enfrentamos un contexto internacional marcado por el aumento de los conflictos armados, el avance de fuerzas de extrema derecha y la expansión de discursos racistas y de odio. En distintos lugares del mundo se cuestionan derechos logrados y se intenta desacreditar a quienes defienden la justicia social, la igualdad y los derechos humanos.

Vivimos además en un contexto global en el que la riqueza continúa sosteniéndose en la explotación de territorios y comunidades, especialmente en los Sures. Empresas energéticas, mineras y agroindustriales expanden proyectos extractivos sobre tierras y territorios. Allí donde llegan, se profundizan las desigualdades, se rompen tejidos comunitarios y se multiplican las violencias que forman parte estructural de este modelo.

En este contexto global de crisis y retrocesos, muchas mujeres —en particular las de comunidades originarias, campesinas, defensoras y periodistas— siguen estando en la primera línea.

Organizan a sus comunidades para proteger el territorio frente al despojo.
Acompañan a víctimas y familias en la búsqueda de verdad y justicia.
Sostienen la memoria frente al silencio y la impunidad.
Denuncian la violencia y organizan la defensa colectiva de la vida y del territorio.

Las mujeres defensoras de derechos humanos realizan su labor en condiciones de alto riesgo. Enfrentan criminalización, amenazas, desplazamiento forzado y desapariciones en un contexto donde las relaciones de poder que sostienen este modelo operan a escala global. La violencia que ocurre en los territorios también está conectada con decisiones políticas, financieras y empresariales tomadas, muchas veces, desde centros de poder en Europa.

Rechazamos un mundo que se construye sobre la explotación de la vida.
Rechazamos los territorios sacrificados en nombre del desarrollo.
Rechazamos que las mujeres carguen solas con el peso del cuidado, la denuncia y las ausencias que deja la violencia.
Rechazamos que se normalicen los cuerpos agotados, silenciados o desaparecidos.

Defendemos un mundo donde la defensa de los derechos humanos no implique poner la vida en riesgo, y donde el trabajo de las mujeres defensoras y periodistas sea reconocido, protegido y sostenido colectivamente.

Exigimos justicia ambiental, justicia social y justicia de género.
Exigimos que las empresas rindan cuentas por los impactos que generan.
Exigimos políticas públicas que pongan la vida —y no el beneficio económico— en el centro.

Desde Taula per Mèxic reafirmamos nuestro compromiso de seguir denunciando las relaciones de poder que sostienen el despojo; acompañar y cuidar a las mujeres defensoras desde una ética feminista del cuidado; trabajar desde una mirada antirracista, anticolonial y de justicia global; y tejer puentes de solidaridad entre territorios, comunidades y luchas.

Este 8 de marzo reivindicamos el trabajo de las mujeres que sostienen la vida.
Reivindicamos el cuidado como una práctica política.
Reivindicamos la memoria, la dignidad y la esperanza.

En este video, la defensora Dayana Cortez comparte de viva voz algunas reflexiones sobre su experiencia como defensora de derechos humanos.